martes, septiembre 19, 2006

El que abandona, mucho antes de redimir, de andar peligroso.
No solo tu eres culpable, sino la lucha que te arrastro lejos caminando entre la nostalgia de la emigración de los que muerden el recuerdo de una tierra en las ruinas del pesar.

Te marchitan la edad y el derrotero de los mares, en el acto de abandono, te recibo.
Despierta a mi corazón el recuento de caricias ....y en el sendero de la separación me vino la amargura y tuve yo dos lágrimas contenidas

Pense en mi dolor como determinado en la miseria, que mi lealtad a tu tierra era un desesperado absurdo.

Aun con todos los riesgos que afaron mi historia, si acaso fue develado su secreto mayor, enterrado en mi memoria... en un amanecer no muy distinto, nadie sabe que misterioso destino me espera.

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